El Coaching

A pesar de ser el coaching una disciplina relativamente reciente y constituir una nueva profesión para el siglo XXI, el coaching como metodología que se sirve del conocimiento científico y hace del aprendizaje el fundamento para el desarrollo y cambio de comportamiento de las personas, ha corrido paralelamente con la evolución del ser humano y las corrientes de pensamiento.

Es difícil señalar unos orígenes claros ya que se alimenta de diversas fuentes y participa de muchas disciplinas, pero sin lugar a dudas podemos decir que está influido por las corrientes filosóficas griegas y las enseñanzas prácticas para la vida de filósofos como Sócrates, Aristóteles o Platón. Sócrates, del cual conocemos sus enseñanzas a través de su discípulo Platón, se servía de la conversación y sus diálogos como método de aprendizaje y descubrimiento de la verdad:


“No existe el enseñar sólo el aprender”

En este sentido el coaching comparte la misma metodología que utilizaba Sócrates, en sus conversaciones con sus discípulos, método conocido como el arte de la mayéutica socrática o arte de la partera como también se le denomina, ya que al igual que las comadronas ayudan a dar a luz, el maestro ayuda y desafía a los discípulos, con sus preguntas e interrogantes, a reformular y definir los objetivos y encontrar por sí mismos las respuestas sin darlas el mismo.


El coach como hacían Sócrates y Platón sirve de catalizador para que el cliente tome conciencia de la realidad y de sí mismo, adentrándose en un proceso voluntario de aprendizaje y descubrimiento de su potencial interno. Siguiendo las enseñanzas de Aristóteles del ser y el deber ser, el coach cree firmemente en las capacidades de su cliente y en la posibilidad de cambio y transformación de este por medio en primer término de la reflexión y toma de conciencia y posteriormente promueve la acción y la responsabilidad.

Más recientemente podemos decir que el coaching actual se nutre también de la filosofía y psicología humanística, que emerge en EEUU en los años 60, derivada a su vez de los movimientos existencialistas y fenomenológicos nacidos en Europa como respuesta al conductismo y determinismo Freudiano, con destacadas figuras como Husserl, Martín Heidegger, Sartre, Kart Goldstein, Erich Fromm, Abraham H. Maslow, Eric Berne y Carl R. Roger entre otros.

El coaching comparte con estas corrientes la creencia de que cada ser humano es único e irrepetible, pudiendo elegir y desarrollar su propio proyecto de vida, al que otorga un significado e intencionalidad, a partir de su progresiva toma de conciencia desde su libertad y responsabilidad individual.

Por otro lado las sesiones de coaching tienen en común con los métodos empleados por C. Rogers en que nos centramos en el cliente, sintonizamos y fluimos con él, estableciendo un estado de aceptación positiva, que nos permite comunicarnos de forma empática, acompañándolo en su reflexión interior para provocar un nuevo estado de conciencia que le revele con claridad su objetivos y le conduzca a emprender un plan de acción. Por otro lado como muestra Husserl con su fenomenología, el coach se abstiene de hacer juicios previos sobre sus observaciones en la relación que sostiene con el coachee, para poder entenderle y observar el mundo desde la visión, perspectiva y experiencia del cliente.


Por último señalar las influencias del construccionismo, teoría del aprendizaje desarrollada por Seymour Papert, que aplicadas al coaching se destaca la importancia de la puesta en acción para adquirir conocimientos, los cuales no pueden ser transmitidos sin que medie una reconstrucción por la propia persona a través de la experiencia.


Es por ello que como coach se afirma que la reflexión y el conocimiento sin acción, conducente a cambios de comportamientos, es irrelevante y estéril.

Fases del coaching.


Sin suponga un orden secuencial, nuestra metodología en los procesos de coaching pasa por las siguientes fases: Generación de contexto, observación e indagación, retroalimentación, planes de acción y seguimiento.


1) Generación de contexto En esta primera fase además de arrancar con el proceso de coaching el objetivo es conocerse y generar un marco de confianza y apertura entre ambos.

El coach explicará los detalles del proceso, su marco y reglas del juego y a su vez el coachee comentará su situación actual, sus retos u objetivos iniciales, las expectativas que trae, etc.


2) Observación e indagación Consistirá en obtener información e indagar sobre la situación actual del coachee, para entenderla mejor, para detectar hechos, creencias y juicios, para comprender lo que le preocupa, clarificando expectativas y preguntando sobre la situación ideal o logros que el coachee quiere alcanzar.


3) Retroalimentación Consiste en resumir y entender la situación actual del coachee, interpretando su historia y narración. De forma respetuosa, le devolvemos nuestra propia observación, contrastando y validando la información para reducir la brecha interpretativa entre su hacer y nuestro entender.

Con nuestra retroalimentación como coaches, incrementamos en el coachee el nivel de conciencia acerca de su comportamiento y lo que le separa de la situación ideal planteada. Esta fase es útil para puntualizar o redefinir los objetivos del proceso.

4) Plan de acción Nos centramos ahora en transformar los problemas en retos declarados, estableciendo planes de acción y enfocando al coachee hacia el objetivo o meta que quiere alcanzar mediante su compromiso de actuación.

Le acompañamos en el diseño, evaluación y puesta en marcha de distintas alternativas conducentes a lograr los objetivos marcados. Dependiendo de los objetivos, su complejidad, número y tamaño; puede ser aconsejable que el coachee establezca objetivos y planes intermedios y/o desagregados.

5) Seguimiento Acompañamos al coachee en todo el proceso desde su diseño hasta su puesta en marcha. Es importante que los objetivos que se definan sean ambiciosos pero no por ello menos realistas. Tienen que ser además, específicos, claros y medibles en el tiempo.

Junto con los planes de acción se deben de plantear indicadores de seguimiento que permitan al coachee saber cómo va alcanzando sus objetivos.


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